REPORTAJE INTERACTIVO PARA LEER Y ESCUCHAR

SOBREVIVÍ AL CÁNCER

POR: JUAN JOSÉ MUÑOZ, MARCO LÓPEZ & RONNY GUAMÁN


EMPEZAR

Amanece y no hay nada nuevo de qué preocuparse. Quedaron planeadas con anterioridad las tareas del hogar, la visita a la universidad o la rutina del trabajo. Todo es un sacrificio, pero nada de eso importa. Solo queda prepararse, empezar el día y cumplir con las metas y actividades que de alguna manera, van a generar un bienestar a largo plazo. Son instancias poco perceptibles. Hábitos comunes a los que estamos acostumbrados y que son apenas valorados.

De repente, algo rompe esa quietud. La aparición de pequeños quistes o nódulos en cualquier lugar del cuerpo invaden de preocupación a la persona.

¿Qué es lo que tengo?




Esa fue la pregunta que realizaron a especialistas de la salud Wilma Zambrano, Patricia Calderón y Esteban Gutiérrez luego de sentir ligeros cambios en su cuello, ovarios y testículos respectivamente.

Ellos, al igual que 14 millones de personas alrededor del mundo, escucharon la misma noticia durante su cita médica. Tenían cáncer y su futuro se veía cuestionado con un listado de nuevas dudas e interrogantes.

Cuando a una persona le diagnostican de cáncer, una de las primeras preguntas es ¿Qué voy hacer? ¿Qué va a pasar conmigo? ¿Tengo cura? ¿Me van a dar medicación? ¿Me puedo morir?

— Esteban Gutiérrez de 25 años. Fue diagnosticado con cáncer testicular en el 2013.

El cáncer es un enemigo silencioso




Gutiérrez fue diagnosticado en el 2013 con un cáncer testicular cuando tenía 23 años. Su capacidad de reacción ante los desaciertos de los primeros exámenes médicos y la ventaja de estudiar medicina en la universidad le permitió adelantarse al diagnóstico que según él, ya lo venía advirtiendo.

Esteban Gutierrez junto a su novia, Mary.

 

Esperó la confirmación de doctores y después de asegurarse de cuáles eran los pasos a seguir, comprobó que el síntoma más grave de esta enfermedad es la ausencia de manifestaciones y fallas en el organismo.Yo no tenía dolor, no tenía secreción, no tenía fiebre, solo había un cambio. Algo que solo yo lo percibía”, explica Gutiérrez haciendo referencia a la consistencia sólida que desarrolló su testículo, lo que le llevó a descartar problemas vasculares o infecciosos.

La temprana detección de la enfermedad logro que los especialistas categorizaran su estadio en el nivel dos. Es decir, sus posibilidades de sobrevivir a la enfermedad se ubicaban en un 98% a diferencia de un estadio tres del 90% y un estadio cuatro del 50%, como lo explica el Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos.

Fuente: Instituto Nacional de Cáncer de los Estados Unidos.

 

Según la publicación, Epidemiología del Cáncer en Quito del Registro Nacional de Tumores de Solca del año 2000-2010, muchos de los tumores testiculares son diagnosticados de forma tardía debido a los pocos síntomas que produce la enfermedad. Al igual que Gutiérrez, el más frecuente de ellos es el endurecimiento testicular. La ausencia de dolor es una característica en etapas tempranas.

Gutiérrez fue sometido a una operación en donde se le extirpo el tumor en su totalidad. Luego del proceso, un consejo de oncólogos decidió que para empezar con su tratamiento, sería necesario brindarle cuatro sesiones de quimioterapias.

Fuente: Registro Nacional de Tumores de SOLCA

“Dar lo mismo es luchar”




Patricia Calderón, venezolana radicada con su familia en Quito fue diagnosticada con cáncer de ovario en 1998. Para ese entonces, Calderón vivía en San Cristóbal (Venezuela) junto con su esposo y su hija de 3 años.

Mi primer síntoma fue un dolor muy fuerte en el vientre y un doctor allí (En San Cristóbal), me evaluó y me dijo que tenía un tumor. Me lo dijo así de frente. Yo tenía 27 años y mi esposo y yo dijimos no puede ser.

Patricia Calderón fue diagnosticada con cáncer de ovario en estadio tres en 1998. Diecinueve años después no ha presentado ningún tipo de síntoma.

La memoria de Calderón está intacta ante el recuerdo de la fuerte noticia. Después de sus malogradas consultas con varios especialistas durante un año, un médico en Caracas detectó la enfermedad. Para ese entonces el cáncer avanzó a un estadio tres.Nunca me diagnosticaron el cáncer sino otras cosas (…) El 16 de julio de 1998 me operan, me sacan todo lo que pueden sacarme y el dos de agosto empecé la quimioterapia

Según el estudio de la Dra. Amparito Basantes, oncóloga clínica del Hospital Metropolitano, el cáncer de ovario es una enfermedad que es detectada de manera “incidental cuando la mujer acude a su control ginecológico o a su control de salud anual”. En muchos de los casos, la enfermedad no es detectada en una etapa temprana sino que al igual que Calderón, puede ser detectada en una etapa avanzada.

La evolución epidemiológica de este tipo de cáncer en el país presenta que en el año de 1986 la incidencia era de un 4,4 de casos por cada 100 mil habitantes. En la actualidad, se reporta una tasa de incidencia de 6,1 casos por cada 100 mil habitantes según el Registro Nacional de Tumores.

Fuente: Registro Nacional de Tumores

La complicada búsqueda de un indicio cancerígeno




En el año 2012, Wilma Zambrano notó que un nódulo empezó a desarrollarse en el sector de su cuello. Un año después de consultas con varios especialistas, descubrió que su malestar se trataba de un Linfoma No Hodgkin.

Al final llegamos a comprobar que era cáncer, pero haciéndome toda clase de exámenes. Inclusive examen de columna, de huesos, de todo (…) No tenía molestia, no tenía síntoma, no tenía nada.

— Wilma Zambrano desarrolló un linfoma en estadio dos durante este periodo. Hoy en día a sus 74 años, disfruta más que nunca junto a su familia, hijas y nietos

Desde marzo a septiembre del 2013, Zambrano fue sometida a ocho sesiones de quimioterapia cada 21 días acompañados de exámenes de sangre para medir sus defensas y la posibilidad de seguir aplicando el tratamiento. Según el Registro Nacional de Tumores de Solca, los Linfomas No Hodgkin se incrementan a partir de los 50 años con una incidencia de 25 casos por cada 100 mil habitantes.

Fuente: Registro Nacional de Tumores.

El “agotante” ciclo de los 21 días




La quimioterapia es uno de los tratamientos más fuertes al que se debe enfrentar el paciente diagnosticado con cáncer. En los tres casos, los efectos se presentaron de distintas maneras. La falta de apetito, pérdida de peso y la caída del cabello y las uñas fueron las más comunes. Una experiencia catalogada por Zambrano y Gutiérrez como “traumante”.

Se cae completamente el cabello, no tenía ni una sola ceja, ni una solo pestaña, ni un solo pelo en todo mi cuerpo. La quimioterapia se recibe por decir un lunes (…) Y el malestar lo empezaba a sentir el miércoles o jueves.

Patricia Calderón comenta sobre su experiencia con este tipo de terapia. Las pruebas de sangre se realizaban de manera constante para verificar si su cuerpo era capaz de seguir tolerando la medicina.

Para la quimioterapia te ponen un catéter desde el pecho hasta el corazón para de esa manera ponerte la medicación. Independientemente del tipo de cáncer que tengas. Puede ser en niños, adultos, personas mayores. A todos.

El sueño de Gutiérrez es convertirse en médico profesional.

Esteban Gutiérrez pasó por cuatro sesiones de quimioterapia con periodos de 21 días. Luego de todo el proceso realizó chequeos para verificar si el cáncer hizo metástasis en algún sector de su cuerpo. La mala noticia fue que su lucha contra el cáncer apenas comenzaba. El cáncer hizo metástasis en el hueso del fémur y por un momento creyó que las cosas no iban por un buen camino. “Pero después dije no, tenemos que seguir tratando de siempre tener la mentalidad positiva de que las cosas van a estar bien. De que voy a estar mejor y que es por algo bueno”, indica Gutiérrez y fue así como se sometió a una nueva operación, está vez para extraer el cáncer de su cadera.

La verdad es que la quimioterapia no me afecto casi nada. Alguna vez tuve algún malestar estomacal. Lo grave de la quimioterapia es la caída del pelo. Eso si te afecta, es traumante.

Wilma Zambrano realizó durante seis meses las quimioterapias en un total de ocho periodos. Durante su procesoasegura que una buena alimentación es la clave para generar glóbulos blancos y no perder defensas durante el tratamiento.

Wilma Zambrano junto a su nieta.

¡Eres más fuerte de lo que piensas!




Zambrano, Calderón y Gutiérrez tienen en común la convicción de querer por sobre todas las cosas superar esta enfermedad. Su optimismo los mantiene vivos y hoy en día les permite disfrutar de pequeños detalles que antes eran desapercibidos o incluso ignorados. “Valoras más las cosas simples. Como por ejemplo pararte, bañarte tu solo. Poder entrar a la ducha y bañarte tranquilamente. O por ejemplo ir al banco, hacer una fila. Salir al centro comercial a tomarte un helado. Cosas tan simples las valoras mucho”, explica Gutiérrez. Por otra parte, Calderón indica que el haber tenido cáncer fue todo un camino de aprendizaje y de autoconocimiento.

Para mí fue una bendición haber tenido cáncer.

Zambrano también comparte la misma opinión de Calderón.

Esa experiencia para mi realmente fue una bendición de Dios porque yo nunca dejé ni de comer, al contrario, hacía un esfuerzo por comer.

“El costo de la vida”




En estos tres casos particulares, los tres entrevistados corrieron la suerte de estar vinculados con seguros de salud públicos y privados en Venezuela y Ecuador. Héctor Plaza, gerente general de Solca de Guayaquil indica que el precio de un tratamiento completo contra el cáncer oscila entre los 25 a 30 mil dólares. Muchos no corren la misma suerte y es por eso que en la siguiente línea de tiempo se presenta el índice de mortalidad desde el año de 1990 al 2012 de estos tres tipos de cáncer junto con un mapa estadístico donde se muestran todas las provincias con los registros más altos de mortalidad.

En el siguiente enlace usted encontrará un mapa interactivo donde se muestran las distintas tasas de mortalidad de los diferentes tipos de cancer en el Ecuador. MAPA INTERACTIVO

Trabajo realizado por Juan José Muñoz, Marco López & Ronny Guamán.